(La profecía de un hombre alado)
hemos llegado del bosque de caleidoscopios
de buscar las antiguas ciudades de donde venimos
de dibujarnos en las paredes de la gargantas la llave
para nuestros hijos
nos hemos prometido nunca parar
alimentarnos de la soledad y cazar brujas si es
necesario
hemos llegado de coleccionar lagos con el néctar primitivo
de adaptarnos a los 1,300 soles que duró el viaje
cruzamos por crestas de venados como puertas que daban
al mar
nos guiaban los ancestros
los huesos de Dios
nos veíamos en miles de años vagando en una manada
enardecida
esculpiendo los libros del cielo
varias veces amanecíamos con el alma hinchada
con el abecedario de sangre cosido a la piel
anestesiados con azúcar y canela
hemos llegado de la gran fiesta donde nos conocimos
de la resurrección
de la revolución
de la cabaña donde escondimos para que no nos atrapasen
de los vestigios de un tetrágono con las que se
formaron las nuevas leyes
hemos llegado desobedientes
insurrectos
hemos llegado
siempre estaremos llegando
porque siempre nos estaremos yendo
dijiste que este es nuestro más antiguo y primito
instinto
dijiste que soy el cuerpo geométrico del cual se
basaron para todas las estructuras del mundo
me perdí buscándote en las olas cuando te perdí en el
cuerpo de tu madre
y por desesperación me arrancaba partes del cuerpo
les prendía fuego
las dejaba en el marco de la puerta
para que volvieses
o yo volviese
Diego
he aquí mi promesa
seremos felices
viajaremos y seremos felices
jugaremos y seremos felices
viviremos juntos y seremos felices
lucharemos y seremos felices
seré tu hijo y tú mi padre y seremos felices
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