para
Cynthia Franco y Karloz Atl
Ámense en la herida que
mató a Jesús En el humo que llena la habitación de un tono melancólico Ámense
cuando crucen el desierto En las promesas de los cadáveres que coleccionen
durante el trayecto Karlos tus dinosaurios y los míos El eterno recorrido del
agua por las palabras que nuestros padres no nos dijeron Cynthia es el momento
de festejar todo El nacimiento y la muerte Los viajes y la pirotecnia Los
brazos de nuestros padres como árboles de un bosque donde estamos perdidos Tener
un sol un caballo una planta y a todo llamarle hijo Escribir mares para él Que
la vida se desborde de los libros Como parvada de lunas prediciendo el
apocalipsis Nuestros ojos están hechos para ver en el agua Para un lenguaje
ancestral en el que tenemos que rencontrarnos Ámense en los pétalos del cielo
En las comisuras del sexo como la boca de un enorme lobo que nos devora Ámense
en las sombras y en las esporas de la brujería de ballenas Las figuras del
enajenamiento en un loop eterno Porque es nuestro legado conquistar cuevas
Dibujar murciélagos como mapas de la noche Repoblar otros planetas Karlos nos
hemos conocido en la lujuria de la velocidad En los vendavales que hacen
rechinar los dientes y pensar que ni muerto soltaremos el revólver Cynthia nos
hemos conocido mudando cicatrices En la inhóspita sangre ajena que hará crecer
tu cielo Bendita entre los acantilados y el monstruo que vive bajo la cama de
todos Ámense en las imágenes fotocopiadas de Dios que venden en el metro Cuando
despierten de la borrachera y sepan de las constelaciones que fueron
secuestradas Cuando el petróleo reclame a sus hijos y todos estén en un slam de
pétalos y samuráis Karlos le dijiste a Diego que yo era su casa El destino de
los cometas Que Andrea era yo y 1000 veces yo Y que quería comerme su corazón Y
que sembramos una sandía cuando lo cargaste y lloró Cynthia vendaval de toros
Vendaval de eclipses Ya el baile domina las noches donde nos perdimos en la
frontera Entre ilegales y adeptos al pox Donde el mismo río alimenta la tumba
de nuestros amigos Y el mismo mar alimenta los partos de nuestros padres Ámense
con los ojos rojos Con los puños ensangrentados Con la lengua Con las fechas
Con los santos Con la herida abierta como estampilla de ácido Con la calle como
testigo Con la oscuridad Con los collares de almíbar y lujuria Ámense a las 700
horas de su primer despedida Ámense en la soledad y como una droga Hay un
teoría caníbal que explica el universo y la nueva ortografía Los libros tienden
a crecer en los árboles y los tenemos que quemar como basura Intercambiaremos
mixers sintetizadores y pedales Presentaremos huertos de frutas cartoneros y
álbumes con fotos de viajes En las almas de los pantanos donde encontrarán
nuestros cadáveres para estudiarlos En los amigos inmolándose en un acto de
amor Ámense en el canto de cada 365 amaneceres Ámense cuando viajen a la playa
y recuperen sus escamas Ámense floreciendo como nuevas galaxias Ámense en la
frontera de la existencia En el temblor de ser ustedes y promulgar el contagio Ámense
como si mañana nos fuésemos a morir y las letras fuesen elefantes desvelados
por parir hijos Ámense en las cascadas de lava que brotan de los ombligos del
cielo y en los remolinos de asfalto que conecta el norte con el sur Ámense porque
no queda de otra Karlos Cynthia Les digo ámense y yo no recuerdo qué significa
amor Pero en esta carta les juro que cuando nos volvamos a ver lo recordaremos
(24 de diciembre del 2015
/ Tonalá, Jalisco, México)
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