jueves, 18 de junio de 2015

Puerta 1 norte y la creación de la mujer

(El fruto de la carne y el espíritu)

Nos estrujamos los huesos para evitar la tristeza

en la mansedumbre de las penínsulas de la noche donde tu madre nos dejó

vendrán lluvias a comer de lo que plantes

como soles negros dilatándose en el corazón de un venado

como los años atestados de alcanfor por la ancianidad ineludible

como nuestros nombres a punto de extinguirse

rescribiéndonos en el helio y la fusión cristalina de las olas solares

desencantados

desconectados de la inhalación espiritual

animales sagrados consumados en el parto

porque mi masculinidad es un delgado trazo de luz

una predecible tormenta de escarabajos

aunque pretenda ser un gran felino orgulloso lo único de lo que puedo estar orgulloso es de ti

mi estigma de mercurio en el corazón de los gigantes bisontes de la pesadilla

comeremos de las lunas

comeremos de pie

con el agua hasta los tobillos agonizando por la cosmogonía implantada

perteneciente a los ríos láser de la inmoderación

noche tras noche bebiendo solo

noche tras noche bailando solo

así eternamente

porque perdimos demasiado tiempo queriendo descubrir lo evidente

una vez al año deberíamos despojarnos de la vida para que no nos duela tanto

de este corazón geométrico y el embravecido manantial que representas

maremotos lamiendo nuestras vertebras de uva

la lluvia como néctar alimentándonos

cada día recuerdo tu rostro y tus pataditas como si aún siguiese embarazado de ti

porque de alguna forma no has salido de mi útero

ni tampoco los salmos ocultos de las nubes o el gran sexo de dios brillando como luciérnaga

ni las letras como mapas envenenados acercándonos a la orilla la cordura

y su armonía de nieve derretida

indescifrable

incomprensible

hay una cascada saliendo de ti que esconde un cofre donde está la luz más antigua

las tormentas de arena iluminan mi laringe

mi carne implora la embestida  

somos pequeñas aves triste

Diego

somos ciclones indomables

somos el contoneo del agua buscando aparearse con el gruñido de la generación mercenaria 

estamos vagando en las aletas de un tiburón celestial

el universo vorágine cancerígeno

se expande y contrae según el capricho de los astros borrachos

el universo dentro del universo como un  verso mal escrito

la vida es un árbol con el que construiremos las naves de los dioses

fruto anacrónico de los eclipses

fruto arrullado en la idolatría de mi inacabado sexo

cantaremos canciones hermosas

las que nuestros padres nos enseñaron

mientras los elefantes destruyen la realidad

celosos del hueso cardiaco que mantiene girando el mundo

desafiaremos a los vendavales cuando vengan a buscarnos aunque estemos muertos de miedo

arremeteremos aunque estemos diseccionados

con un corazón de agua que encontramos en las raíces de los libros

con la centésima muestra de amor que te di durante mi colapso mental

jugar como se juega con la estratósfera

emanciparnos

encallar

te extraño

tener un sol

sembrar hijos y en sus ojos procrear mares

y echar la vida a la cenotes como una salida de emergencia






[El lenguaje de las nubes - Tercer capítulo de Caelum]

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