para
Paola Llamas Dinero
segunda charra negra borracha
segunda charra negra borracha
Nunca creímos en las
enfermedades ni en contar los pasos mientras bailamos Somos demasiados
insolentes para seguir escribiendo poemas de amor Ahora nosotros seremos
escritos como poemas de amor pirómanos Como niños anémonas a punto de incendiar
el librero de papá Ni sabiendo la fecha del apocalipsis nos arrepentiremos Es
más Sacaremos los revólveres Andaremos por la calle leyendo haikus en voz alta
Le dispararemos a quien haga una mueca de desagrado Véannos rechazando todo y a
todos A nosotros mismos La contradicción nos da placer Nos tatuamos el día que
enterramos a Mariana El día que nos emborrachamos y perdimos la nomenclatura de
los sueños en la traslación del lenguaje y en los nidos que cayeron El día que dejamos
de ser adolescentes y nos volvimos una serpiente de cascabel tan negra como la
noche Nos han premiado por cosas que nada tienen que ver con la poesía Me viste
desplomándome en cientos de charcos como un pandorga perforada Me reparaste Me
llevaste a volar y cuando el hilo que nos unía se rompió entendimos qué es la
poesía Un canario nació de tu muslo derecho Un volcán nació de tu muslo
izquierdo y ese terrible pánico de volver a escribir si ya no creo en las
palabras Ya no creo en los versos Creo en las aves y en su lenguaje que es un
ir y venir de la muerte Creo en los manantiales porque ya no distingo dónde
termina mi cuerpo y dónde inicia el agua Creo en las fiestas donde deseábamos
estallar como el beso de nuestros amigos borrachos Creo en los viajes porque
siempre queremos irnos para no dejar recuerdos Creo en los amigos
porque son agua caliente donde puedes meter cada parte de tu cuerpo y al
sacarla habrá un animal de sangre queriendo devorar todo Nos perderemos en los
desiertos buscando a nuestros hijos A los planetas en los ojos de nuestros
hijos Un señor nos dijo que hacíamos una hermosa pareja Nos reímos tanto que
perdimos el sentido Nos levantamos y empezamos a patear estrellas como
queriendo deslindarnos de la literatura de la carne y su sexo Como queriendo
prenderle fuego a golpes a todo Este es nuestro color Nuestra nota musical Este
es nuestro fonema Nuestro destino Dejaremos la puerta abierta Que entre la
corriente de los mares Que erosione el lenguaje y los huesos Que entren
nuestros hijos y nuestros ancestros Las pirámides que nos arrancamos del
costado Las parvadas de nubes y sus orgasmos eléctricos Los premios en formas
de corazones hechos de roca Nunca hubo una sola persona que nos diera
referencia de dónde estábamos y a dónde íbamos Sólo fantasmas y sus mascotas
aullando Y nos vimos solos en ese árido paisaje oaxaqueño Cruzamos ríos en el
viejo auto y caminamos hasta que la noche nos alcanzó Hasta que un hombre que
venía de patear estrellas nos leyó poemas que nunca entendimos El viento nos
pronunciaba todas las oraciones animales Buscamos una cueva donde refugiarnos Encontramos
a Mariana besando nuestros nacimientos Mariana es nuestra cueva de aromas Sus
largas piernas sostienen el cielo Engendrará manicomios donde dormiremos
pasiblemente toda la otra vida La vida de los sueños Decidimos enterrar nuestro
corazón en ese lugar Estoy a punto de romperme en plumas y escribirte un
manifiesto de aves Un manifiesto de sueños Estoy a punto de romperme el cuello
y escribirte una carta de huesos Una carta en llamas Porque la poesía es
incendiar todo y a todos Hasta nosotros mismos
(25 marzo del 2015 / Coatzacoalcos, Veracruz, México)
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