para
Angélica Cruz
Mi sol negro Naces de mí
Mueres en mi costado más frágil Siempre alimentándote de la sangre que dejo
bajo la almohada Te vi hacer el amor con un chico en un hotel de paso Sabía que
pensabas en mí Tus huesos me lo decían Mi pabellón de lobos Mi comunión con el
caos No hay forma que dos soles negros se puedan separar Siempre alimentándonos
de los cadáveres de las tempestades Siempre alimentándonos de nuestros miedos
Siempre estamos a punto de estallar Eres el beat de los sueños La armonía de
las bombas nucleares Incendiamos la casa donde nos refugiamos todo el invierno
Hay venados alrededor de la cama oliendo tu ropa No le tememos a la muerte Sí
le tememos a la muerte Moriremos después de una semana de estar inhalando
bisontes huracanes y desamores Nadie sabrá de nosotros Nuestros nombres no
estarán en el libro de la vida porque son mucho más grandes que la vida
misma Los perros no dejan de aullar Los
agujeros negros no dejan de aullar Cada tatuaje es la tumba de un deseo La
locura está tocando a la puerta como caballos llenos de adrenalina Quieren que
salgamos al mundo y el mundo dejó de existir el día que nos conocimos El pedal
del acelerador a fondo es el lema de nuestra vida Te visité hace unos días y
recordamos todas esas veces que fuimos capaces de arrancarnos el corazón Lee
esta carta del cielo Constancia que legaremos las visiones más estridentes Las
necesidades más insolentes La rebeldía más sincera Porque algún día estaremos
viejos y enfermos como para no reconocernos Mi sol negro Ya no hay emoción en
el amor Las drogas nos harán libres El baile desenfrenado a oscuras y la sangre
brotando como arcoíris de vida Abrirán puertas en nuestros cuerpos para visitar
otros cuerpos Es esta necesidad irreductible por el caos Definitivamente no
tendremos un final romántico Definitivamente no somos luz Cuando éramos niños
usurpamos nidos Ahora tratamos de vernos a los ojos en la noche Son 497 notas
las que cabrán en tu pecho Resonarán y desquebrajarán el cielo y veremos por
primera vez su geografía Se volverán árboles donde podremos herirnos con poemas
Ya no estamos para entregar el corazón en la primera ronda Ya no estamos para
creer en el arte Mi prisma negro Mi alebrije de magma Tu voz es una manada de
olas y sacrificios Mi tigre de espasmos Mi día santo Sabrás de mi muerte porque
tus tatuajes se iluminarán Se te desprenderán como hojas secas No podrás llorar
No habrá forma que puedas responder a estar carta sin arrancarte un brazo y
pegarle un sello postal Porque esta carta es mi brazo gangrenado Mi corazón
como una estampita sacada de una bolsa de papas Mis ojos rojos por dejar atrás
a mi hijo La escritura inconsciente de mi adolescencia Mi afán por llamarte A
Mi sexo inservible Mi paranoia de pajarito Mis ojos como estrellas invisibles adsorbiéndose
mutuamente
(21 de diciembre de 2014 / Tonalá, Jalisco, México)
No hay comentarios:
Publicar un comentario