lunes, 23 de diciembre de 2013

La noche de Andrea (Mi vida)



Conocí a Andrea en la luna mientras caminaba descalza Su sonrisa estaba formada por todas las estrellas de la constelación de Aldebarán Tenía un escarabajo tatuado en el hombro derecho En sus ojos podía observar la colisión de los planetas Se acercó lentamente Me tomó de la mano y me colgó su muerte en forma de pirámide en la muñeca Me besó la mejilla y dijo que jamás se alejaría Lloré 200 noches y 200 manzanas Lloré el peso de mi cuerpo Lloré las acuarelas con que pinté nuestro encuentro Pero me dijo que morir no es alejarse y lloré toda mi vida porque entendí que ella era mi muerte y yo la suya No sentamos frente al mar Con la yema del día empecé a dibujarle una canción en la nuca Quería darle forma del rugido de un oso La textura de caballos de cera a todo galope con una flama en la frente Su cabello será la estela de cada nota Al escuchar las olas renaceremos en la entrepierna de cada una de las 13 noches que es lo que dura la vida Dentro de las piedras que cruzan el alma de María Magdalena En los ojos de Hugo y todas sus lágrimas que es lo que dura el mar En los huesos de un libro que escribimos cuando tenías 2 años y observábamos a las aves que es lo que dura el cielo Los años se fueron antes de despertarnos Andrea bebía café y me escribía un hijo en el vientre Sonreí Morí Andrea murió Abrimos los ojos La casa donde estuvimos viviendo un año era un avión de papel atravesando el mundo Tomaste el mar para lavarme la cara los pies y las noches Para hacerme pensar que la Tierra no está tan lejos y Andrea dijo Nada está lejos pero el día que lleguemos a nuestra nueva casa quiero que dejes de llamarme Andrea y me llames Colibrí Quiero montar caballitos de aluminio y luego sembrarlos en el talón de mi hijo Quiero viajar por los abecedarios de cada estrella y reescribir nuestra historia cada segundo Quiero bailar toda la noche sobre un disco de vinilo cargando ángeles en mis hombros y aventarnos en la primera hora del día desde un peñasco Quiero comer el cordón umbilical que dicen me conecta con mi madre pero en realidad es un halo de luz que me conecta con el séptimo cielo Quiero estar entre tus venas y sembrar mi sexo por todo tu cuerpo al ritmo de cada clic de tu corazón Quiero comerme los dedos y pensar que nunca tendré que usarlos Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón como te comiste el mío Quiero comerme tu corazón y morir envenenado Quiero comerme tu corazón y tener visiones de nosotros bailando todo el verano sobre el esqueleto de una máquina de escribir Nos vestiremos de pegasos e invitaremos a las luciérnagas a que nos beban Mi vida será un libro para ti Mis huesos células músculos pesadillas serán las letras de las letras de ese libro El título será mis ojos a los 8 años cuando casé un venado y era yo muerto Colibrí sonrió y me lamió los hombros y entre cada rose de su lengua me hacía comparar a la vida con un tigre de brillantina y a éste con una mancha de sangre en su ojo Antes de llegar todo se hizo de noche Las montañas los ríos los animales todo se hizo de noche Colibrí voló a un lunar en mi espalda y todo cambió Los arcoíris ahora son lobos encerrados en una lágrima El agua subió en forma de lluvia y las nubes se fueron a orbitar alrededor del Sol Los dinosaurios resucitaron y bailaron de alegría Las montañas se derritieron y formaron un solo océano más hermoso Las aves tomaron control de las armas nucleares y se rieron cuando temblamos de miedo El petróleo se volvió ácido lisérgico y le duplicó los años de vida a la humanidad Los dioses se desvistieron y masticaron insectos Los hombres nos volvimos dioses Los insectos lloraban Caminamos 300 días por la Tierra en silencio Sin decirnos una sola palabra El día era como el cuerpo de mi madre recostada en la cama Colibrí dijo Hoy no me llamaré Andrea ni Colibrí Quiero llamarme Diego y quiero que mi nombre sea el sonido de los tornados al comerse sus manos Quiero pensar en la vida como mariposas en un frasco de neblina unido al cielo Quiero pensar que mis hijos coleccionarán cabezas de samuráis Quiero ver una jaula de cristal contigo dentro y ángeles saliéndote del pecho arañando los pies de la luna dibujada en mi laringe Quiero pensar que la vida es un elefante sostenido por 4 abismos y estos por el cuerpo flor de mi madre Quiero que las golondrinas se arranquen las alas y las siembren en la planicie de tu cuello bellísimo Quiero enamorarme mil veces de ti y una vez más Quiero que la muerte sea la brisa y el esqueleto del mar besando los senos de mi madre donde mi padre cabalgó toda su vida Quiero ver el día en que los fénix caminarán en la plancha de un barco pirata a punto de ser devorados por la eternidad y reírme al darme cuenta que es otra vez mi cuerpo el que está siendo devorado Quiero que la irrealidad sea una necesidad Un vaso con delfines con el corazón roto Una nube orinando el cementerio de mis costillas La frase que diré el día sepa que estoy muriendo o que simplemente sea mi cuerpo en forma de papalote a punto de estrellarse en la frente de Andrea de Diego de Colibrí Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón como una sandía Quiero comerme tu corazón y a la eternidad Quiero comerme tu corazón y que el tiempo sea un gusanito con alas queriendo besarme Quiero comerme tu corazón en la punta de un iceberg volando en la penumbra de otro universo Quiero que al pronunciar mi nombre las sirenas salgan de los burdeles y se arranquen los cometas de la lengua Quiero que los centauros se arrodillen y se entierren el mar muerto en las cicatrices Quiero besarte y perderme en un bosque del tamaño de Europa y que cada árbol sea un avión de incienso que en los labios tenga incrustadas águilas de resina y así hasta perderme Quiero pensar en tu orgasmo como una sopa de cristales huesos y lunas donde Dios pueda nadar y besar a mi hijo Quiero repetirte tantas veces este poema que la vida sea sólo una rebanada de pan con mermelada y la necesidad de buscar la verdad en tus ojos Así que fui en tu búsqueda Que en realidad era mi búsqueda mi embarazo mi reencuentro mi reescritura Y vi un nido de hielo a punto de estallar saliéndome por la boca y sentí lo que es ser madre Por eso te escribí una carta donde metí un atardecer para tus gatos que aún viven en el ataúd de mi abuela Bailé sobré mi cadáver y te regalé un piano invisible que encontré junto al cuerpo de un anciano besando el limo de una iglesia Andrea lo encontró Diego lo encontró Yo lo encontré El anciano empezó a tocar y nos volvimos un estigma en las manos de Dios Mis manos eran delfines de colores monocromáticos Nos encontramos a todos nuestros amigos muertos escupiendo desde un puente peatonal Reímos hasta recordar que los dedos del anciano hicieron raíces en las teclas Reímos más Reímos hasta olvidar qué es el eco Pintamos cabezas de pájaros en mis clavículas y estos fueron la noche que nací o el terremoto bajo tus sueños Pensé en tu nombre como una caverna de plumas El piso era tu sonrisa a punto de devorarme Los lobos eran lámparas rojas colgadas alumbrando mis sueños Abrí la puerta y vi los pies de Diego tallados por 900 páginas Diego me dice que las nubes se están cayendo Volteo al cielo y sólo vi manchas de tinta que derramé cuando subí a la mesa para poner veladoras con los nombres mis hijos Lloré Diego dijo que no llorara pero no eran lágrimas sino poemas que escribí al besarle Diego se durmió Caminó en sus costillas y le canté islas vírgenes Ya no lloraré por los libros que nacieron en tu cama le dije al oído y Diego siguió durmiendo pero dijo que las sábanas se escapaban por la ventana Esta vez sólo sonreí Nos aventamos desde el piso que está arriba de la luna y escribí en el aire: Inventaré una realidad para ti pero sólo si duermes en mi corazón Andrea sonrió Diego sonrió Yo sonreí Nos recostamos y vimos que la ciudad que sembramos cuando éramos aves ahora se llama cascada y Mictlán Te acaricié las mejillas y me vi muriendo Diego es mi ataúd Andrea es mi flor y yo el puño de tierra que comeré para alimentar a las mariposas de neón que me acompañarán Diego sonrió Andrea sonrió y partir de hoy sólo escribiré tu nombre





del capítulo Las últimas días de las aves

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