Conocí a Andrea en la luna
mientras caminaba descalza Su sonrisa estaba formada por todas las estrellas de
la constelación de Aldebarán Tenía un escarabajo tatuado en el hombro derecho
En sus ojos podía observar la colisión de los planetas Se acercó lentamente Me
tomó de la mano y me colgó su muerte en forma de pirámide en la muñeca Me besó
la mejilla y dijo que jamás se alejaría Lloré 200 noches y 200 manzanas Lloré
el peso de mi cuerpo Lloré las acuarelas con que pinté nuestro encuentro Pero
me dijo que morir no es alejarse y lloré toda mi vida porque entendí que ella
era mi muerte y yo la suya No sentamos frente al mar Con la yema del día empecé
a dibujarle una canción en la nuca Quería darle forma del rugido de un oso La
textura de caballos de cera a todo galope con una flama en la frente Su cabello
será la estela de cada nota Al escuchar las olas renaceremos en la entrepierna
de cada una de las 13 noches que es lo que dura la vida Dentro de las piedras
que cruzan el alma de María Magdalena En los ojos de Hugo y todas sus lágrimas
que es lo que dura el mar En los huesos de un libro que escribimos cuando
tenías 2 años y observábamos a las aves que es lo que dura el cielo Los años se
fueron antes de despertarnos Andrea bebía café y me escribía un hijo en el
vientre Sonreí Morí Andrea murió Abrimos los ojos La casa donde estuvimos
viviendo un año era un avión de papel atravesando el mundo Tomaste el mar para
lavarme la cara los pies y las noches Para hacerme pensar que la Tierra no está
tan lejos y Andrea dijo Nada está lejos
pero el día que lleguemos a nuestra nueva casa quiero que dejes de llamarme
Andrea y me llames Colibrí Quiero montar caballitos de aluminio y luego
sembrarlos en el talón de mi hijo Quiero viajar por los abecedarios de cada
estrella y reescribir nuestra historia cada segundo Quiero bailar toda la noche
sobre un disco de vinilo cargando ángeles en mis hombros y aventarnos en la
primera hora del día desde un peñasco Quiero comer el cordón umbilical que
dicen me conecta con mi madre pero en realidad es un halo de luz que me conecta
con el séptimo cielo Quiero estar entre tus venas y sembrar mi sexo por todo tu
cuerpo al ritmo de cada clic de tu corazón Quiero comerme los dedos y pensar
que nunca tendré que usarlos Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu
corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu
corazón como te comiste el mío Quiero comerme tu corazón y morir envenenado
Quiero comerme tu corazón y tener visiones de nosotros bailando todo el verano
sobre el esqueleto de una máquina de escribir Nos vestiremos de pegasos e invitaremos
a las luciérnagas a que nos beban Mi vida será un libro para ti Mis huesos
células músculos pesadillas serán las letras de las letras de ese libro El
título será mis ojos a los 8 años cuando casé un venado y era yo muerto
Colibrí sonrió y me lamió los hombros y entre cada rose de su lengua me hacía
comparar a la vida con un tigre de brillantina y a éste con una mancha de
sangre en su ojo Antes de llegar todo se hizo de noche Las montañas los ríos
los animales todo se hizo de noche Colibrí voló a un lunar en mi espalda y todo
cambió Los arcoíris ahora son lobos encerrados en una lágrima El agua subió en
forma de lluvia y las nubes se fueron a orbitar alrededor del Sol Los
dinosaurios resucitaron y bailaron de alegría Las montañas se derritieron y
formaron un solo océano más hermoso Las aves tomaron control de las armas
nucleares y se rieron cuando temblamos de miedo El petróleo se volvió ácido
lisérgico y le duplicó los años de vida a la humanidad Los dioses se
desvistieron y masticaron insectos Los hombres nos volvimos dioses Los insectos
lloraban Caminamos 300 días por la Tierra en silencio Sin decirnos una sola
palabra El día era como el cuerpo de mi madre recostada en la cama Colibrí dijo
Hoy no me llamaré Andrea ni Colibrí
Quiero llamarme Diego y quiero que mi nombre sea el sonido de los tornados al
comerse sus manos Quiero pensar en la vida como mariposas en un frasco de
neblina unido al cielo Quiero pensar que mis hijos coleccionarán cabezas de
samuráis Quiero ver una jaula de cristal contigo dentro y ángeles saliéndote
del pecho arañando los pies de la luna dibujada en mi laringe Quiero pensar que
la vida es un elefante sostenido por 4 abismos y estos por el cuerpo flor de mi
madre Quiero que las golondrinas se arranquen las alas y las siembren en la
planicie de tu cuello bellísimo Quiero enamorarme mil veces de ti y una vez más
Quiero que la muerte sea la brisa y el esqueleto del mar besando los senos de
mi madre donde mi padre cabalgó toda su vida Quiero ver el día en que los fénix
caminarán en la plancha de un barco pirata a punto de ser devorados por la
eternidad y reírme al darme cuenta que es otra vez mi cuerpo el que está siendo
devorado Quiero que la irrealidad sea una necesidad Un vaso con delfines con el
corazón roto Una nube orinando el cementerio de mis costillas La frase que diré
el día sepa que estoy muriendo o que simplemente sea mi cuerpo en forma de
papalote a punto de estrellarse en la frente de Andrea de Diego de Colibrí
Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón
Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón
Quiero comerme tu corazón Quiero comerme tu corazón como una sandía Quiero
comerme tu corazón y a la eternidad Quiero comerme tu corazón y que el tiempo
sea un gusanito con alas queriendo besarme Quiero comerme tu corazón en la
punta de un iceberg volando en la penumbra de otro universo Quiero que al
pronunciar mi nombre las sirenas salgan de los burdeles y se arranquen los
cometas de la lengua Quiero que los centauros se arrodillen y se entierren el
mar muerto en las cicatrices Quiero besarte y perderme en un bosque del tamaño
de Europa y que cada árbol sea un avión de incienso que en los labios tenga
incrustadas águilas de resina y así hasta perderme Quiero pensar en tu orgasmo
como una sopa de cristales huesos y lunas donde Dios pueda nadar y besar a mi
hijo Quiero repetirte tantas veces este poema que la vida sea sólo una rebanada
de pan con mermelada y la necesidad de buscar la verdad en tus ojos Así que
fui en tu búsqueda Que en realidad era mi búsqueda mi embarazo mi reencuentro
mi reescritura Y vi un nido de hielo a punto de estallar saliéndome por la boca
y sentí lo que es ser madre Por eso te escribí una carta donde metí un
atardecer para tus gatos que aún viven en el ataúd de mi abuela Bailé sobré mi
cadáver y te regalé un piano invisible que encontré junto al cuerpo de un
anciano besando el limo de una iglesia Andrea lo encontró Diego lo encontró Yo
lo encontré El anciano empezó a tocar y nos volvimos un estigma en las manos de
Dios Mis manos eran delfines de colores monocromáticos Nos encontramos a todos
nuestros amigos muertos escupiendo desde un puente peatonal Reímos hasta
recordar que los dedos del anciano hicieron raíces en las teclas Reímos más
Reímos hasta olvidar qué es el eco Pintamos cabezas de pájaros en mis
clavículas y estos fueron la noche que nací o el terremoto bajo tus sueños
Pensé en tu nombre como una caverna de plumas El piso era tu sonrisa a punto de
devorarme Los lobos eran lámparas rojas colgadas alumbrando mis sueños Abrí la
puerta y vi los pies de Diego tallados por 900 páginas Diego me dice que las
nubes se están cayendo Volteo al cielo y sólo vi manchas de tinta que derramé
cuando subí a la mesa para poner veladoras con los nombres mis hijos Lloré
Diego dijo que no llorara pero no eran lágrimas sino poemas que escribí al
besarle Diego se durmió Caminó en sus costillas y le canté islas vírgenes Ya no lloraré por los libros que nacieron en
tu cama le dije al oído y Diego siguió durmiendo pero dijo que las sábanas
se escapaban por la ventana Esta vez sólo sonreí Nos aventamos desde el piso
que está arriba de la luna y escribí en el aire: Inventaré una realidad para ti pero sólo si duermes en mi corazón
Andrea sonrió Diego sonrió Yo sonreí Nos recostamos y vimos que la ciudad que
sembramos cuando éramos aves ahora se llama cascada y Mictlán Te acaricié las
mejillas y me vi muriendo Diego es mi ataúd Andrea es mi flor y yo el puño
de tierra que comeré para alimentar a las mariposas de neón que me acompañarán
Diego sonrió Andrea sonrió y partir de hoy sólo escribiré tu nombre
del capítulo Las últimas días de las aves
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